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Cuando menos te lo esperes, habrá llegado el momento: tu hijo te estará pidiendo un teléfono móvil para poder hablar con sus amigos usando servicios de mensajería instantánea. Y puede pasar mucho antes de lo que te esperas o de lo que puede que consideres apropiado: con 8, 9 o 10 años, tal vez. Muchos padres consideran que es demasiado pronto para que su retoño tenga su propio terminal, por lo que la opción que te aportamos hoy es una muy buena a tener en cuenta.

Contratar un número virtual o segunda línea en el móvil puede ser la solución que estás buscando. Además, lo ofrecen diferentes compañías, como la segunda línea Movistar. Sólo tienes que investigar la oferta de cada empresa y escoger la que más se ajuste a tus necesidades.

Los problemas que puede traer WhatsApp en los más jóvenes

Permitirle a un menor que tenga su propia cuenta de WhatsApp nos puede llevar a preocupaciones diversas. Por ejemplo, esta app puede ser una vía para el acoso escolar. Y, por supuesto, puede ser un medio por donde recibir malas influencias de compañeros de clase. Nuestro propio miedo incrementa estas dudas e inquietudes, por lo que, de compartirlas, te recomendamos que lo hables con el interesado para hacerle saber lo que temer y lo que no quieres permitir que ocurra. Pon los límites, pero no los impongas.

Posibles opciones

Hay diferentes maneras de permitirle a un menor que utilice las aplicaciones de mensajería instantánea:

Con tu cuenta

La opción fácil. Pros: no tienes que preocuparte de otra cosa que de añadir a tu agenda de contactos a sus amigos. Contras: recibirás mensajes de sus contactos en cualquier momento.

Con su propio móvil

Hay smartphones sencillos realmente económicos hoy en día. Es una buena opción si crees que tu hijo es suficientemente maduro para contar con esta responsabilidad y capaz de cuidar de su propio terminal.

Con tu móvil… en otro número

Instala una segunda línea en tu propio teléfono, con un número diferente, y sin tener que desconectar el tuyo propio. Esto te permitirá activar y desactivar la nueva cuenta a tu antojo y no tener que compartir agenda de contactos con tu hijo.

Respeta su privacidad

Nada de cotillearle las conversaciones o de acusarlo de estar haciendo algo malo con sus conversaciones de WhatsApp. Si tienes alguna duda o sospecha, pregunta con total naturalidad, evitando el tono de regañina o acusación.