Qué fue lo peor cuando me independicé

¡Hola a todos! Hoy os quería hablar sobre un tema por el que todos hemos pasado… o pasaremos: la independización. En mi caso, recuerdo perfectamente lo duro que fue independizarme. Al principio, todo parecía un camino de rosas, porque, al fin y al cabo, me iba de casa de mis padres, lo que me daba mayor libertad y autonomía para hacer lo que quisiera. Y si os pregunto cuál fue mi mayor problema, puede que no acertéis: los apliques.

Me fui a un piso vacío, barato, con las paredes que parecían corroídas, lejos del transporte público pero cerca de algunos comercios locales. Con un plato de ducha que parecía no haber sido limpiado en, por lo menos, diez años.

Los primeros días, limpié como si no hubiera un mañana. Hasta la saciedad. Me conformé con muebles de segunda mano, algunos en mejor estado que otros. Pero, con los apliques, no me quedó otro remedio que aprender a instalarlos. Y eso os voy a explicar hoy.

Para instalar apliques…

Empieza por marcar en la pared de la habitación dónde irán instaladas las lámparas. Luego, traza en el muro el camino del conducto eléctrico, que va desde un enchufe cercano hasta las dos salidas para las lámparas (incluyendo, claro está, una caja de derivación). Esto se tiene que hacer mediante líneas rectas, sean éstas horizontales o verticales, y que pasen por la caja de derivación. Entonces, desmonta el enchufe desde el cual empezará el circuito.

A continuación, hazte con una