osmosis forzada

Recientemente, la marca de agua ¿potable? Edén ha hecho que el líquido elemento acapare todo el interés de la prensa, y sea centro de discusiones y debates. Y es que varios miles de trabajadores han debido pedir la baja laboral por episodios de gastroenteritis debidos a la ingesta de agua de esta marca.

El debate se extiende a la pregunta que sigue: ¿cómo tratamos el agua en nuestro país? Ya no sólo a nivel de consumo personal, sino a todos los niveles: ¿qué clase de agua se usa para el riego de grandes superficies agrícolas? ¿De qué calidad es la que se emplea a nivel industrial para cualquier tipo de producción, muchos de ellos igualmente destinados al consumo humano?

Existen varios procesos por los que tratar el agua, pero sin duda, el fundamental (a nivel industrial) es el que se denomina como osmosis forzada, el proceso por el que de una fuente importante de agua contaminada en mayor o menor medida (y tristemente, todo caudal próximo a una zona industrial –y no sólo- lo está) se consigue extraer agua de gran calidad de manera eficaz que luego puede emplearse para cualquier operación. De hecho, la ósmosis es un método por el que también se trata el líquido que acabamos ingiriendo. Pero veamos en qué consiste este proceso.

Breves sobre la ósmosis forzada

Lo más difundido, en materia, es la ósmosis inversa; sin embargo, la forzada (Forward Osmosis) presenta importantes mejoras en comparación, puesto que de entrada, consume poca energía al trabajar con presiones reducidas. El proceso pasa por utilizar una membrana semipermeable de vida útil muy larga, puesto que tolera bien el cloro. En definitiva, se trata de una operación de costes más reducidos y mayor eficiencia.

De hecho, el procedimiento al completo incluye dos etapas tan sólo: una primera en la que se capta el agua a través de las membranas recién comentadas mezclándose con un agente osmótico que, en la segunda fase, es separado para que se regenere por un lado mientras se produce agua de calidad por el otro.

 

¿Qué aplicaciones puede tener la ósmosis forzada?

Básicamente, de lo que hablamos es de crear agua de calidad donde quizá no la haya. Lo que significa que este proceso puede ser vital para producir líquido en lugares con sequía, o para aquellos en que por normativa se deba reutilizar agua. Por otro lado, se trata de un proceso que puede implicar la erradicación del vertido. Y en general, supone un importante ahorro energético.

Todo son, en definitiva, ventajas tanto para el fabricante como para el consumidor.