Historia de la industria del Porno

Historia de la industria del Porno

Que el sexo vende, lo sabemos. Y que hay mucho aficionado a él también, es por ello que siempre hablamos del Porno con un toque negativo, pero no siempre lo es.

Para los amantes y los que conciben el porno como un arte suelen conocer cada uno de los recovecos que esconde esta industria, que como decimos, no siempre tan deslumbrante, y llena de secretos y sombras, pero que a la vez también ofrecen nuevas visiones de la temática y no dejar que se enturbie y se convierta en tabú.

El cine porno

La industria pornográfica, muchas veces no se concibe como el cine pornográfico, es por ello que es aquel que muestra los genitales, tanto masculinos como femeninos de forma explícita mientras se realizan diferentes actos sexuales, y que tienen como propósito excitar al espectador.

Hay de diferentes tipos y temáticas, pero quizá los más populares son las posturas que los clientes de escorts maduras practican con ellas.

Los inicios

Como todo, los inicios son duros, y para el porno no fue menos. Quizá los primeros ejemplos de este tipo de cine se vieron reflejados con los compañeros y amigos de Edison, pero no fue hasta 1960 donde se comenzó a incluir en las películas alguna representación de la sexualidad con escenas explícitas.

Fue en estos inicios se consideraba casi un documental que una película porno como tal. Pero no fue hasta los años entre 1970 y 1980, pues a partir de aquí se vio un crecimiento masivo gracias a la grabadoras domésticas (Aquí tan solo debéis de dar rienda suelta a vuestra imaginación).

Otro de los factores que favoreció el auge del cine porno fue la relajación progresiva de la legislatura frente a este tipo de films, pero no fue hasta 1990 cuando este tipo de cine vio su gran difusión por los soporte VHS, CD y ahora Internet.

Está claro que el sexo vende y mucho, y que da muchos beneficios también. Eso no lo puede negar nadie. Pero no siempre se ha tratado de forma negativa, es por ello que hay que abrir nuestras mentes y tratarlo con naturalidad.

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